viernes, 23 de febrero de 2007

Bitácora Nº3 Mardel

BITÁCORA Nº3 RIVER 6 - BOCA 05:30 am viernes 2 de Febrero de 2006.
Mendoza, Argentina

Cuando creímos que íbamos a tener un sueño reponedor despertamos para que le hicieran una mantención a nuestro bus.

Con los ojos chinitos llenos de sueño (como siempre), extraño cada cara que me saluda (luego me acuerdo que voy con La Pintana hacia Argentina) y me avisan que estamos en el Terminal del Sol, una cosa impresionante che!, 3 veces el San Borja de Santiago.

Lógicamente estaba todo cerrado, la temperatura era de 0 grados, ni frío ni calor (nadie entiende ese chiste), caminando por el recinto encuentro a cientos de hinchas de River y Boca dormiendo en los pasillos, todos juntos como hermanos pero no revueltos; guardan respeto entre ellos creo que por el hecho de tener "los huevos" para vestir una camiseta publicamente o por simple cultura. Preguntando me entero que en la misma ciudad jugaron los dos equipos en un torneo de verano con triunfo para la "banda sangre"

Es imposible volver a dormir, un grupo de la delegación se tiende en el pasto para descansar un poco, yo mientras converso con el resto para darme a conocer e integrarme a ellos. Pasando las 6 am se encienden las regaderas del pasto y quienes estaban descansando terminaron con ducha gratis, algo tragi-cómico.

Justo se me ocurrió vestir la camiseta de River que llevaba guardada aprovechándome de que habían ganado, era entretenido ver cómo te miraba la gente, unas con cara de golpearte y otros felicitarte sólo con la mirada, así mismo me hice amigo de varios personanjes de por ahí. Acompañando una tía de la delegación al Hospital Central un guardia me llamó para "joder" a otro que era de Boca, y así con toda la gente de por ahí: el zapatero mofándose del kiosquero, el amigo del otro amigo, y más cuando se daban cuenta que yo era chileno recordando al mítico Salas. Caminando fuera del terminal nos encontramos con un contacto en vivo para entrevistar a Miss Mendoza o algo así, y cho con mi acento argentino de dos días me hago pasar por un hincha eufórico de River delante de las cámaras, quizá acha salido en vivo, no lo sé.

En la tarde nos dan tiempo de darnos una vuelta por los alrededores, una tía simpática me invita a formar parte de la docena de personas que visitarán a una tía de esa tía y yo acepto. Luego de caminar varias cuadras y tener la mala costumbre de creer conocer todas las partes que visito tomamos el colectivo (micro) que ya incorpora el sistema del transantiago, sólo tarjeta. ¡Qué joda conseguir pasaje! y yo con la tonta idea de cambiar sencillo comprando un chicle me devuelven dos billetes más. En fin, logramos trasladarnos, para variar, dos nenas preciosas con la misma camiseta que cho arriba del "bondi", entre miradas coquetas y comentarios sobre la realidad del fútbol en Chile alentando al Colo se nos pasa el viaje en un dos por tres.

Bitácora Nº2 Mardel

Santiago, 1º de Febrero de 2007 22:40 hrs

Perdido en la inmensa sombra de la noche y alerta a cualquier señal de vida de mi celular, veo una tímida luz enseñando el rostro tosco de las montañas.

Me llega un mensaje avisándome que tengo llamadas perdidas ¡gran noticia!. como todo chileno mañoso pincho el celu pa que me devuelvan la llamada. Era Lily encabezando al clan Mateluna González, familia que había invitado para que me despitieran en el bus, pero por una descordinación confundieron 3am con 3pm. ¡Buéh..!, El mismo llamado hace brotar una sonrisa de mi cara al saber que mi ex-alumna recibió bien mi aventura dedicada a demortrar que todas las cosass se pueden lograr.

Tantos recuerdos vuelven a despertar recorriendo las siempre tortuosas y eterneas curvas del paso los Libertadores, el Cristo Redentor, que invocan la foto en sepia de la generación del '96 que viajó a este mismo certamen.

En el cielo las nubes juegan a engañarme que estamos más arriba de la luna, metafóricamente hablando, y las cimas rocosas rasguñan parte de esos eponjosos cuerpos tratando de ponerle seriedad a la noche

¿Cómo quieren que las rocas cuenten historias si uno no les pregunta?.... mmmm.... salió cursi y rebuscado, pero el sueño, la lejanía y la altura lo provocan... y buéh, son las 12 de la noche en territorio argentino y ya toca dormir....

Bitácora Nº1 Mardel

Santiago, 1º de Febrero de 2007

Tenía pensado que el viaje partiría tarde, pero una llamada de última hora me avisa que el bus a la aventura de Mar del Patín partía en 3 horas más. Apurado y en patines corro del mall a mi casa a preparar las cosas y conseguirme el dinero para viajar, como buen chileno todo a última hora.

Por cosa de milagro y porque algo quería que fuera a ese viaje todo resultó bien, terminé asuntos pendientes que tenía con sociedades y personas, me equipé casi completamente para viajar, conseguí material suficiente en caso de competir, todo listo para partir tranquilo.

A la hora que me habían indicado no había llegado el bus ni la delegación completa todavía, eso me daba un momento para tomar un suspiro y poner las cosas en orden, hacer unas llamadas y conocer a las personas que me acompañarán en esta travesía. Veo sólo caras nuevas y sobre todo (como en todo club de patinaje) las mujeres son mayoría.

Miguel es el primer contacto que me presenta al grupo, me actualiza de cómo funcionan como grupo y me da una breve descripción de las principales personalidades del equipo.

Durante el viaje converso un poco con cada uno para conocerlos mejor, es una larga tarea pero tengo 28 horas para cumplirla. Debo parecer un bicho raro frente a ellos, a pesar que algunos me ubicaban de vista o por las carreras, eso me hace sentir con más confianza.

Llegamos a Los Andes y nos detenemos durante largo rato para ordenar unos trámites de papeleo pendientes, desde ahí hago unas llamadas nostálgicas para saber qué sucede en mi ex-club y cómo está mi familia, tal vez el quiebre de la tradición de que "alguien" me despida en el bus me volvió nostálgico.

La fuerte corriente de viento en el lugar se vuelve un espectáculo entretenido, esperando a que salga alguna vaca volando o algo parecido. La espera se vuelve eterna pero para eso está mi fiel libro de viaje"Un fuego que enciende otros fuegos" del Padre Hurtado, una edición que cada vez me acerca a la latente opción de ser cura, pero que a la vez me da poderosas palabras de apoyo para mi ser caritativo.

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